COMEDORES ESCOLARES EN LA RIOJA

 

A LA
HORA DE COMER TAMBIÉN SE EDUCA.

Comedores
escolares: públicos y de calidad.

 

La salud y el bienestar de la población en edad escolar
están condicionados por el tipo de alimentación recibida. Según la Organización
Mundial de la Salud el centro educativo es un espacio significativo para la
adquisición de conocimientos teóricos y prácticos sobre salud y nutrición y un
pilar básico para evitar la obesidad. Los comedores escolares son esenciales en
su función de educación, conciliación, adquisición de hábitos de alimentación
saludable, en especial con las familias más vulnerables.

Desde la Federación de AMPAS de Centros Públicos de La
Rioja (FapaRioja), llevamos varios años presentando propuestas por el buen
funcionamiento del comedor escolar. Para ello, se creó una comisión de trabajo,
encargada de canalizar alternativas y soluciones a los problemas más habituales
de los comedores. Y seguimos trabajando por y para la mejora del servicio que
reciben nuestros hijos e hijas, manteniendo un seguimiento de forma continuada
y valorando desde distintas perspectivas cómo se está prestando el servicio en
los centros educativos de La Rioja.

Nuestra principal propuesta pasa por volver a tener las
cocinas en los centros educativos. Solo algunos centros de La Rioja siguen
manteniendo este servicio, el resto de comedores tienen servicio de comidas a
través de catering. Queremos la vuelta de cocineros y cocineras, personas que
conocen al alumnado y controlan mejor los pedidos, la elaboración, las cantidades…Y
conocemos, por las consultas a las familias en los distintos colegios, que las
cocinas en los propios centros mejoran mucho los resultados alimenticios en
comparación a los de los servicios de catering. Esta es la base del cambio de
los comedores escolares, que debe ir acompañada de una mejora en el pliego de
licitación para las empresas que se presenten a realizar este
servicio.  

Este mismo grupo de trabajo de comedores escolares de
FapaRioja, analizó el borrador del pliego de prescripciones técnicas de la
licitación de comedores escolares para los próximos cursos, aportando mejoras y
avances en lo que consideramos que debe ser un comedor como servicio público y
de calidad, tanto en la bajada de ratio y la organización de los auxiliares del
servicio, como en la calidad, la variedad y la salud del mismo. Muchas de estas
sugerencias y peticiones han sido recogidas y aceptadas por la actual
Consejería de Educación, para el futuro contrato del próximo curso.

En los últimos meses, hemos podido comprobar que esta
calidad se ha perdido en gran medida, por parte de la empresa adjudicataria,
abusando de los recovecos legales que le permite el pliego, en detrimento de la
alimentación que recibe el alumnado. Observamos que esta calidad inicialmente
planteada, se va perdiendo conforme va pasando el tiempo, como así han
manifestado los cocineros y cocineras de los comedores de los centros
educativos. Echando en falta más verduras, legumbres, carnes y pescados de
primera categoría. Y percibimos un abuso, según las recomendaciones
nutricionales, de hidratos de carbono simples como pasta, arroz blanco, patatas
y, además en el servicio de catering, de alimentos procesados.  

Un tema tan sensible como es la alimentación de nuestros
niños y niñas se merece un esfuerzo por todos los organismos y personas
implicadas. Creemos que actualmente hay un espacio de mejora para los meses que
quedan de curso, y las familias esperamos un cambio en este sentido.

A partir del próximo curso es esencial que la nueva
normativa haga de los comedores escolares un referente de la calidad, algo
difícil de esperar en la anterior licitación que, con unos requisitos y
objetivos de mínimos, la calidad de la comida no constituía una exigencia, sino
un mérito en la valoración.

A todo esto, debemos añadir, que estamos ante un curso
inusual, un curso en “cuarentena”, donde la alimentación es más importante que
nunca, porque es salud y también forma parte de la lucha contra la pandemia, y
porque nuestros hijos e hijas han pasado mucho tiempo inactivos en el
confinamiento, y aún lo pasan, debido a la escasez de las actividades
extraescolares y a la cancelación de los juegos deportivos.

También creemos básico un plan de evaluación continua, que
cuente con todos los diferentes actores implicados (alumnado, equipos
directivos, familias, personal de cocina y comedor), estrategia importante para
conocer la realidad y poder mejorar la calidad del servicio.

No podemos olvidar que el comedor escolar es una
herramienta necesaria para la corrección de desigualdades sociales, que debe
facilitar la conciliación laboral y familiar y asegurar la atención de los
colectivos desfavorecidos, y, por tanto, ofrecer las garantías de una dieta
equilibrada y saludable, para que su nutrición sea la adecuada. “Somos lo que
comemos, y la alimentación forma parte de nuestro aprendizaje”

 

Comisión
de Comedores Escolares de FapaRioja.

(Artículo publicado en el periódico La Rioja el 24 de febrero de 2021)


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