Nota de prensa enviada el 15 de octubre sobre la situación de los comedores escolares:
Desde FapaRioja queremos manifestar nuestro apoyo al personal de los comedores escolares de los centros públicos, empleados interinos y funcionarios al servicio de la Administración Riojana, en sus reivindicaciones para la mejora de su situación laboral en el servicio básico que prestan.
Actualmente no existe una ratio regulada de personal de cocina en los centros educativos. Es imprescindible crear dichas ratios conforme a la cantidad de alumnado para que la asignación de apoyos, responda a las necesidades reales de cada cocina de centro, y deben establecerse con criterios claros, objetivos y comunes para todos.
A su vez, la incorporación de estos apoyos de personal debe realizarse de forma inmediata, una vez comience el curso. La previsión del alumnado se realiza en junio, por lo que desde septiembre deberían estar funcionando los apoyos correspondientes.
Además, debemos recordar que, como denuncia el propio personal, las ausencias, permisos o bajas por distintos motivos, ya sean programadas o no, se dilatan en el tiempo en muchas ocasiones y no llegan cuando se necesitan. Cuando se trata de casos sobrevenidos o de un solo día, la situación resulta todavía más complicada y, o se utiliza comida transportada o el personal que queda asume el sobreesfuerzo del trabajo.
Conocemos, que, a día de hoy, por fin se están realizando llamamientos en las listas de interinos, pero solicitamos que dichas ofertas sean dotadas de las horas de trabajo necesarias, y no nazcan precarias desde el principio dejando a la buena voluntad de los trabajadores públicos el correcto funcionamiento del servicio. Además, deben de tenerse en cuenta las particularidades de cada centro, así como la localización, en especial la tan denostada pero necesaria escuela rural.
Añadido a esta situación de principio de curso encontramos otro problema recurrente, y es la incertidumbre que genera la falta de resolución de las becas de comedor. Por ello, en muchos casos, hay familias realmente necesitadas del servicio que por dicha duda no están haciendo uso del comedor. Detrás de cada solicitud hay familias y menores que necesitan una respuesta a tiempo.
Resulta difícil entender esta situación cuando se insiste públicamente en el importante esfuerzo económico que realiza la Administración en las becas de comedor. ¿Qué sentido tiene ese esfuerzo si las ayudas no llegan cuando más se necesitan? Precisamente por eso, la gestión de las ayudas debería ser ágil y eficaz, garantizando que ningún niño o niña que necesite este recurso se quede fuera por retrasos administrativos. A todo ello se suma el elevado precio del comedor escolar, servicio que continúa sin estar ausente de carencias e incidencias y aún debe mejorar sustancialmente.
La atención al alumnado público necesita criterios objetivos, dotaciones adecuadas y apoyos efectivos desde septiembre. Los centros deben poder organizar el servicio con garantías, respetando las ratios y ofreciendo al alumnado la atención que merecen desde el primer día lectivo.
Creemos que estas problemáticas necesitan soluciones, la organización del comedor escolar y la atención al alumnado deben ser una prioridad.

